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La otra cara de llegar tan alto es una larga caída.

Publicado originalmente en https://www.finalescerrados.com/2021/04/fragmento-caida.html

Vía Javier E.G. Andújar (@finalescerrados) • Fotos y vídeos de Instagram

La otra cara de llegar tan alto es una larga caída. Publicado originalmente en https://www.finalescerrados.com/2021/04/fragmento-caida.html ...

Mensajes de medianoche nro. 11


No encuentro la salida. No veo nada, está muy oscuro. Estoy iluminando con el celular. Esto parece un calabozo...

Alguien viene, tengo que apagar la luz.

No encuentro la salida. No veo nada, está muy oscuro. Estoy iluminando con el celular. Esto parece un calabozo... Alguien viene, tengo que...

Antemeridianos que se van

📖 Solo cuentos premiados.

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Reflejo


No soy más que tu reflejo, inmóvil sobre la superficie de las aguas del pasado, me contaste que te conté.

No soy más que tu reflejo, inmóvil sobre la superficie de las aguas del pasado, me contaste que te conté.

Caminando por ahí me topé con esta desafiante frase que me llamó descaradamente desde una pared; una ignota pared entre tantas paredes, en una calle entre tantas calles, en un barrio entre tantos barrios. 

Breve encuesta


Para tener más información sobre la idea, indagué en su génesis, y descubrí que pertenece a un escritor y político venezolano del siglo XVIII: Simón Rodríguez.

La transcribo para mayor claridad:

«Al que no sabe cualquiera lo engaña, al que no tiene cualquiera lo compra».
Me pareció que la frase podía levantar alguna polémica, por eso hice una encuesta en Instagram para que la gente pudiera señalar si este enunciado le parecía cierto o falso. Estos fueron los resultados:
 
Breve encuesta

¿Vos qué opinas?

Caminando por ahí me topé con esta desafiante frase que me llamó descaradamente desde una pared; una ignota pared entre tantas paredes, en u...

Grafiti en Almagro, Ciudad de Buenos Aires.

Allí estaba Cortázar mirando desde arriba, amenazador como siempre.

Uno de mis dibujos de él, sentado en el gran sillón, con su amplio traje azul y sorbiendo un cigarrillo humeante, se convirtió en su retrato por defecto en mi mente.

No podía escribir así, con sus ojos hurgando en la sarta de ideas mediocres que estaba intentando hilar.

Pero algo de otro mundo estaba sucediendo. Lo desconocido se hizo conocido. La fábula de las artes se estaba cumpliendo.

Todo parecía un poco más descansado, no tan inalcanzable y tirante. Había una parte de mí que se sentía relajada y hasta cómoda entre figuras legendarias, como si finalmente mi misión en la vida estuviera decidida.

Por supuesto era un engaño morfológico. Dos piernas, dos brazos y dos voluminosas cejas en una cara de dudosos rasgos. Tenía mucho en común con, por ejemplo, un Julio. Éramos prácticamente lo mismo ante cualquier cotejo visual. Ahí reside el engaño de las artes plásticas, por eso necesitamos las letras.

Recuerdo estar sacando estas conclusiones, tumbado en el suelo con la mejilla en el pelaje del gato mientras ronroneaba a mi lado. Un momento después, mis funciones mentales volvieron a la normalidad.

Al regreso de aquel breve trance de disociación, encontré en el escritorio un cúmulo desordenado de papeles sueltos con caligrafía apresurada. Eran aquella sarta de ideas mediocres, aún deshilachadas y desparramadas por toda la cabeza.


📷 Grafiti en Almagro, CABA.

Allí estaba Cortázar mirando desde arriba, amenazador como siempre. Uno de mis dibujos de él, sentado en el gran sillón, con su amplio traje...