Cazando sombras: lo que descubrí sobre el jinete fantasma del Parque Rivadavia
Un jinete fantasma aparece en noches de lluvia en el Parque Rivadavia: testimonios, leyenda urbana y una investigación histórica en Buenos Aires.

Hace unos días, mientras caminaba por el Parque Rivadavia para despejar la mente después de una jornada de escritura, me topé con una historia que unos pocos vecinos recuerdan cada noche de tormenta. Es una leyenda singular e increíblemente poco documentada, sobre todo si se tiene en cuenta que le da una nueva dimensión al nombre del barrio: Caballito. Lejos de las historias de veletas y pulperías, esta dimensión se centra en la imponente estatua ecuestre de Simón Bolívar, erigida en el centro del parque, y en un misterioso jinete, que, según cuentan, solo aparece en las noches de lluvia.
Según los relatos que circulan en el barrio, pasadas las cero horas un resplandor similar a un rayo ilumina el pedestal de Bolívar. De pronto, se percibe un leve relincho, un sonido seco de cascos y la silueta de un caballo negro con su jinete se materializa frente al monumento. Ambas figuras espectrales, bestia y jinete, muestran luminosos ojos blancos —tan luminosos que parecen hechos de niebla—.
El jinete va vestido con una especie de uniforme de caballería, siempre tiene la cabeza gacha y su mano descansa sobre la empuñadura de una pistola que nunca dispara. Da una única vuelta completa alrededor del caballo de bronce y, sin detener la marcha, se desvanece en el aire, dejando tras de sí un leve eco que se pierde entre los árboles.
Para dar cuerpo a esta historia, me encontré con María Ponce en un café a la vuelta del Mercado del Progreso. María es una vecina de 68 años que ha vivido en el barrio toda su vida:
"Era el mes de agosto del año 1979. Recuerdo que llovía mucho esa noche. Yo estaba yendo a la casa de mi madre, y el camino más corto era atravesando el parque. Iba al trote cuando escuché el relincho y vi esos ojos blancos girar alrededor de Bolívar. Su presencia es una advertencia y, a la vez, un consuelo. Desde entonces empecé a dejar una moneda de cinco centavos bajo la pata del monumento, como agradecimiento y protección".
Así me lo contó, con una mezcla de miedo, asombro y cariño. Ella afirma que varios vecinos de la zona vieron el destello y la enigmática sombra ecuestre haciendo su ronda nocturna. No sé cuánto dinero habría que dejar hoy bajo aquella pesada pata de bronce; sospecho que cinco centavos de Peso Ley de 1979 deben representar una buena cantidad de plata actualmente. Tampoco encontré otras referencias a esta costumbre de ofrendar monedas, aunque pude ver que alguien dejó flores debajo de aquella pata broncea.
No pude encontrar una versión clara sobre el origen de la figura. Personalmente, no creo que el espectro sea Simón Bolívar. Llegué hasta una versión que apunta ni más ni menos que a Ambrosio Plácido de Lezica, oficial que ingresó al ejército en 1829 y que construyó su quinta en el terreno que hoy pertenece al parque.
A mí no me convence la versión del oficial Lezica, le falta un motivo. ¿Solo está allí porque fue su quinta? ¿Por qué custodiaría a Bolívar?
Creo, en cambio, que el jinete puede ser un integrante del escuadrón de los Húsares de la Escolta del General, creado por San Martín; Bolívar cambiaría su nombre a Húsares de Junín luego de que le salvaran la vida en la batalla de Junín. Bolívar estaba adelantado, observando y dando órdenes demasiado cerca del frente. Una carga realista rompió la línea y avanzó directo hacia él. Hay relatos que coinciden en esto: su escolta fue dispersada y quedó momentáneamente aislado; si la carga avanzaba un poco más, lo alcanzaban. La salvación vino de una contra-carga inesperada —la famosa carga de los Húsares de Junín—, que dio vuelta la batalla en cuestión de segundos.
¿Por qué un Húsar de Junín en Argentina? Porque los símbolos importan: la representación en bronce de Bolívar merece la representación espectral de uno de sus fieles custodios. ¿Se darán situaciones similares en otros monumentos de Bolívar alrededor del mundo? Esa pregunta es central. Si algún lector conoce la respuesta, por favor déjela en los comentarios.
Resolver este enigma sería más sencillo si contáramos con una descripción más precisa del uniforme espectral. Está el detalle de la pistola: podría concordar con la época. Estamos hablando de pistolas de avancarga y chispa, de un solo tiro, que se utilizaban una única vez en la batalla para luego continuar con sable.
Como escritor y curioso de la ciudad, pienso que esta historia merece una investigación más profunda: revisar los archivos municipales, buscar menciones en la prensa del siglo XX y, por supuesto, volver al parque en noches de lluvia —aunque actualmente el parque está enrejado y cerrado a esas horas— para intentar captar la mínima señal de aquel jinete.
¿Les gustaría que siga escarbando este mito y les traiga más detalles, testimonios y documentos históricos? Dejen sus comentarios y avísenme si quieren que el relato del jinete del Parque Rivadavia se convierta en una crónica completa.

Antemeridiano
El Biógrafo
Historias y mitos de barrios de Bs.As.
Hace unos cuantos años circuló un video de ese jinete, tendrías que buscarlo
ResponderBorrarMe interesa. ¿Tenés más detalles?
BorrarPenso haver muitas lendas de cavaleiros no mundo- Maria .
ResponderBorrarSi que hay muchas, no tengas dudas. Abrazo
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